Las pajas, esas grandes conocidas

Hoy me he levantado con la vena reflexiva, y voy hablaros por experiencia onanista de esas grandes conocidas para todos los hombres en momentos de soledad. Nuestras amigas las pajas. Las pajas, además de hacer su función principal, descargar, tienen múltiples, por no decir miles de usos en nuestra vida cotidiana y que también tiene varios y variopintos nombres.

Por ejemplo vamos a empezar con la retaila de nombres que se le puede dar a este noble arte de subidas y bajadas, como puede ser, 5 contra el calvo, manola, gayola, 5 contra uno, autoflagelación, Gallarda, Manuela, Pajote, Palillo, Mirla, Machacársela, Cascársela, Pelársela ,Darle al manubrio o manivela, Hacerse el amor a uno mismo, Pelar el plátano, Tocar la zambomba, Matarse a puñaladas, Echarle un pulso al calvo, La viuda de los cinco hijos, Maniobrar, Gaya, Subir y bajar pieles, Intentar hacerse fuego, Darse brillo a la calva, Machacar ajos, Darse puñetazos en las ingles, Amor propio, Gancia batido, Prospecto (agite antes de usar), Parkinson juvenil, Luna de miel en la mano (por el tema de microbios), Izar la bandera, Mover el Joystick, Exprimir la banana, Lustrar el caño, Usar el tubo, Manejar el manubrio, Orgasmo manual, Manualidad de adulto, Amasar el chorizo, Mimar la morcilla, Sacar a pasear la salchicha, Vaciar el tubo de dentífrico, Alimentar la mascota, tocar la zambomba, escurrir la sardina, Sacudir el títere, Despertar al muñeco, Resucitar el muerto, Calentar el fiambre, Hand Solo, Abrillantar el casco de Darth Vather, Utilizar el sable láser, Me fumare un Popol Vuh, estar “no disponible” en el messenger y “jugar contigo mismo” Que esta última la verdad que suena un poco a la historia de la semillita.

Luego lógicamente, uno no se queda en los nombres de las pajas en si, sino que también hay que saber las grandes utilidades de las pajas, que son muy sanas y beneficiosas…

Tenemos la paja de celebración: Has conocido a una chica maja, y finalmente has triunfado… con dos cojones, cuando llegas a casa te la pelas para celebrar el polvo.

La paja viciosa: Es la paja por excelencia, la que hasta ahora se creía la única. Es la que te haces simplemente porque estás salido y punto. Tiene una variante conocida como la paja dedicada, y es aquella que te haces cuando ves una tía que te pone como una moto y te la machacas pensando en ella, antes de que el recuerdo se evapore de tu mente.

La paja valeriana: La que te haces en momentos de estrés buscando no la satisfacción sexual (que nunca viene mal), sino la relajación posterior. Es lo que sueles hacer el día antes de un examen que llevas cogido con pinzas.

La paja ociosa: Es aquella que te haces sin ningún tipo de motivación sexual, simplemente porque te aburres y no tienes nada que hacer. Es la que se da en esas largas tardes de verano, cuando estás de vacaciones y tus colegas no pueden quedar hasta las nueve y todavía son las siete y no sabes cómo matar el tiempo hasta que llegue la hora. Si el nivel de aburrimiento es muy alto, puede derivar en la paja experimental, que es cuando te da por hacer chorradas como pelartela con la mano izquierda, untada en crema o con la mano fría.

La paja valeriana o somnífero: Son las cuatro de la mañana en verano, no te quedas dormido ni a la de tres, y mañana te tienes que levantar a las ocho… Pues eso, pajote al canto y en cinco minutos estás roncando. Existe una variante llamada paja gelocatil, que te la haces porque te duele la cabeza, con la intención de calmarlo

La paja sorpresa: Estás en el tigre tan tranquilo, notas algo raro, miras hacia abajo… !Ahí va! ?Y esto? Te das cuenta de que estás empalmado y no sabes por qué. Pues bueno, ya que estamos, habrá que aprovecharlo…

La paja higiénica: Por extrañas circunstancias de la vida, llevas una larga temporada de inapetencia sexual y hace tiempo que no vacías las pelotas. Se hace imprescindible en momentos así darle al manubrio para evitar las molestias e incomodidades de explicar jodiendas nocturnas. Esta tiene una variante según la descarga que hagas, que puede ser la paja fuente, o la gotilla, según lo llenos de amor tengas los cojones.

La paja McAulay: Te la haces simplemente porque estás “Solo en casa”.

La paja preparativa: Has quedado con una tia cañon que va a servir para que des rienda suelta a tus más bajas pasiones, pero no quieres quedar mal… ¿Que mejor que una buena manuela para evitar desagradables caídas del sistema de forma precoz? Existe un subtipo conocido como paja preventiva, y es la que te haces cuando tienes que hablar en público y no quieres quedar mal por culpa de una inoportuna e imprevista erección que es la paja de estrado.

La paja rutinaria: Pues bueno, porque siempre te la pelas los viernes a las siete y media o el sábado después de comer, para no perder las buenas costumbres, ni tu ritmo habitual de descargas…

La paja innovadora: La primera. Tiene un no sé qué de misterio, de no saber qué va a pasar… finalmente te abre las puertas de un mundo nuevo, pero es una lástima que sólo ocurre una vez en la vida.

La paja reto: es aquella que te haces simplemente por lo bien que queda habérsela hecho. Dos subtipos: Por cantidad (“tengo que llegar a la séptima del tirón”, suele desaparecer con la pubertad que tampoco somos unas maquinas…) y por lugar también conocido como paja estandarte (en lugares raros, como en clase, o en el curro, en un vestuario de centros comerciales…)

Bueno y con este decalogo pajeril espero haberos aclarado este mundo, un dia de estos tendre que hablar sobre las mamadas, que son otra fuente inagotable de nombres y tipos, pero ahora como no tengo ninguna cerca creo que me voy a relajar un rato viendo cosas…

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